Desde que estudiaba Ingeniería Civil, ver cómo las estructuras metálicas resolvían problemas complejos me hizo decidir que quería dedicarme a esto. Y cuando comencé a diseñarlas en la vida real, descubrí que el cálculo era lo más sencillo… lo complicado era mantener coherencia entre modelos, planos y cambios.
Al empezar a trabajar, tuve la suerte de conocer dos campos importantes del diseño de estructuras metálicas, el de las torres de telecomunicación y luego, diseño de edificios con estructuras metálicas tubulares. En ambos casos descubrí lo mismo: mantener coherencia entre el modelo, los planos y las modificaciones de último minuto era casi imposible.
¿Qué pasa cuando diseñamos estructuras metálicas y vienen cambios inesperados?
Cuando aparecen cambios inesperados, sufrimos. No por el cálculo, sino por todo lo que viene después: planos, uniones, detalles, verificaciones. Y si el proyecto cambia (siempre cambia), empezamos a rehacer trabajo que ya hicimos. Un proyecto que empezamos llenos de entusiasmo, finaliza lleno de dolores de cabeza. Y todos quedamos así:

El problema no es de diseño, es que trabajamos con herramientas que no se comunican entre sí
El trabajo llevándose de manera «Tradicional» lo cual es una palabra que no acostumbro a usar para hacer comparaciones. Llamarlo “tradicional” no es desmerecerlo; hace diez años era vanguardia. Pero ese flujo no estaba pensado para modelos integrados. Todo se hacía con planos CAD, cálculos separados y hojas de Excel. Y cuando el proyecto cambiaba, todo el equipo sufría: era empezar de nuevo, e información que debíamos obtener de manera «manual» ahora puede hacerse de manera automática.
La solución no era trabajar más rápido, sino trabajar más conectado.
El tener claridad en el proceso, y unas herramientas que se integran entre sí, en este caso, la integración se hace a través de un entorno común de datos gratuito BIMserver.center son la diferencia clave actualmente en el proceso del diseño de las estructuras metálicas que realizo, en este caso, utilizaré de ejemplo una Nave Industrial.
Empezamos con el predimensionado de la nave, es donde damos los primeros pasos para configurar geometrías y cargas de viento y nieve (si lo hubiese) de nuestra nave.


La fabricación: cómo se integra todo este trabajo
Aquí vuelve a entrar en juego la metodología BIM. El objetivo es que todo lo que hicimos hasta ahora —análisis, diseño y uniones— fluya hacia la fabricación sin que tengamos que rehacer información. Y esta parte es clave: sin planos de detalle claros, no hay fabricación ni obra que avanzar.

La ventaja de este flujo de trabajo es que toda la documentación sale de modelos ya verificados. Eso nos da la tranquilidad de que lo que generamos no habrá que hacerlo dos veces (al menos, por motivos de diseño). Y créeme, eso ahorra más horas de vida de las que pensamos.

Modelos Coordinados, Automatizados y bien diseñados
Ese es el resultado que todos buscamos. Y con este conjunto de herramientas conectadas, es completamente posible. La coordinación se vuelve natural, y si hay cambios —porque siempre los hay— simplemente actualizamos modelos y planos. Ya no los hacemos a mano: el software los actualiza por nosotros.
En un mundo donde el tiempo apremia, aquí es donde realmente ganamos ventaja.
Finalmente, el análisis y diseño de estructuras metálicas deja de ser un dolor de cabeza. Cuando aplicamos BIM y trabajamos con herramientas que se hablan entre sí, el proceso es mucho más sencillo, más ordenado y sobre todo, más confiable.
Si te interesa seguir profundizando en automatización del diseño, estaré compartiendo otros ejemplos en los próximos artículos.














