Hace algunos años, durante un gran proyecto de construcción en Noruega, cometí un error bastante común en mi rol como coordinador BIM.
¿En qué fallé?
Intenté coordinar modelos federados BIM sin contar con un plan claro.
¿El resultado?
Imagina esta situación…
Estaba entusiasmado con mi puesto y participaba en uno de los proyectos de construcción más importantes de los países nórdicos.
Pasaba horas interminables frente al ordenador, tratando de resolver cientos de incidencias de coordinación, sin la certeza de estar siguiendo la dirección correcta.
- Me frustraba ver que las diferentes disciplinas no solucionaban los problemas que les asignaba.
- Lejos de disminuir, los conflictos aumentaban semana tras semana.
- Esto empezó a generar tensión en el equipo, ya que no lográbamos percibir avances reales en el proyecto.
El momento decisivo llegó cuando comprendí que mi método improvisado era un completo desperdicio de tiempo. Fue entonces cuando comencé a planificar de manera más estructurada, definiendo qué modelos revisar y en qué momento hacerlo.
Ese cambio estratégico transformó rápidamente la dinámica.
De pronto, todo empezó a mejorar.
No dejes que el desorden se apodere de tu coordinación BIM.
Créeme.
Si intentas coordinar modelos BIM sin una estrategia definida, tarde o temprano tendrás serios problemas.
¿Por qué es tan importante planificar?
La falta de un plan hace que tú y tu equipo terminen saturados, invirtiendo tiempo en conflictos que probablemente no tengan relevancia más adelante. Revisar modelos aún inmaduros solo genera choques innecesarios, sobre todo cuando las decisiones de diseño siguen en constante evolución.
Contar con una planificación clara —saber qué revisar y en qué momento— aporta múltiples ventajas:
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Evitas perder horas analizando problemas irrelevantes.
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Identificas con mayor precisión qué áreas del proyecto requieren mayor coordinación.
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Mantienes un control más claro sobre qué disciplina necesita tu apoyo y experiencia.
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Tu proceso de coordinación se vuelve más ágil y enfocado en resolver lo realmente prioritario.
Pasemos a la acción
A continuación, encontrarás algunos pasos clave para organizar mejor tu flujo de coordinación.
#1. Usa los hitos del proyecto para definir plazos
¿Por qué?
Los hitos marcan el nivel de madurez del modelo y señalan en qué momento deben entregarse determinadas partes del proyecto.
Normalmente, al acercarse a cada hito, el modelo ya ha alcanzado un grado suficiente de desarrollo, y la mayoría de las decisiones de diseño han sido tomadas e incorporadas.
Cómo aplicarlo:
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Analiza los hitos: trabaja junto al gerente de proyecto para construir un cronograma integral que resalte los hitos más relevantes.
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Comprende los entregables: identifica qué partes del proyecto corresponden a cada fecha clave.
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Diseña un plan: con esa información, establece un plan detallado que indique cuándo y qué elementos del proyecto coordinarás. Así aseguras que la coordinación se alinee con el calendario general.
Una versión simplificada de este proceso podría verse así

#2. Aplica la planificación pull para lograr una coordinación más precisa
La planificación pull es un enfoque estratégico que ayuda a cumplir las fechas clave evitando retrasos innecesarios.
Cómo aplicarla:
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Familiarízate con la planificación pull: aprende sus fundamentos. Herramientas como el Last Planner System son un buen punto de partida.
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Define la duración de la coordinación: establece un tiempo realista considerando la complejidad del proyecto y el número de disciplinas. Este proceso puede tomar desde unos días hasta varias semanas.
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Integra la duración al cronograma: una vez definida, incorpora esta etapa en tu plan de coordinación general.
#3. Usa el nivel de desarrollo del modelo para controlar su madurez
Existen diferentes métodos para evaluar la madurez de un modelo: LOD, LOIN, LOI, MMI (Índice de Madurez del Modelo), entre otros.
Lo importante no es cuál elijas, sino contar con un indicador confiable que refleje el estado real del modelo disciplinario y si está listo para la coordinación.
Cómo aplicarlo:
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Selecciona un indicador de madurez: por ejemplo, el MMI 350 señala que un modelo está preparado para la coordinación multidisciplinaria.
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Establece hitos de madurez: mediante la planificación pull, define fechas en las que el modelo debe alcanzar cada nivel de madurez, alineándolo con los hitos del proyecto.
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Presenta y ajusta el plan: comparte tu planificación con el equipo de diseño y los gerentes de proyecto. Su retroalimentación será clave para detectar obstáculos y perfeccionar el cronograma, asegurando que sea realista y alcanzable.
Una versión simplificada de este proceso podría verse así

Resumen:
En conclusión, una coordinación BIM efectiva no depende de resolver más problemas, sino de planificar mejor. Al definir plazos claros con los hitos del proyecto, aplicar la planificación pull y controlar la madurez de los modelos, se logra un flujo de trabajo más eficiente, enfocado y alineado con los objetivos del proyecto.
Fuente:
Ignacy Lozinski de bimcorner.com












